|
Página 1 de 2
Consejeria pre-matrimonial - Parte 1
Parte 1
Hace años que hemos deseado poner en manos de nuestros lectores un material
bíblico, sencillo y funcional que pueda ser utilizado en el ministerio de
consejería en sus congregaciones y que trate exclusivamente de los problemas
o situaciones que enfrenta la pareja de novios al estar próximos a formar un
nuevo hogar.
Entramos a ésta nueva aventura con gran expectación. A medida
que han pasado los años y la iglesia evangélica ha crecido en la América
Latina, nos hemos dado cuenta que no solamente en nuestros países se
necesita de esta útil herramienta, sino que en todo el mundo pastores,
líderes y consejeros están pidiendo ayuda en esta delicada área.
¿A qué se debe nuestro afán de confrontar este asunto? ¿No
será suficiente lo que cada pastor está tratando de hacer en su iglesia?
Nuestra motivación para hablar de este asunto ha nacido al
contemplar el fracaso y disolución de matrimonios evangélicos. Algunos ya
están separados o divorciados. Otros siguen viviendo juntos y aun teniendo
hijos pero sus vidas, como pareja, están vacías y han perdido el romance, la
pasión y la belleza que Dios desea que toda pareja conserve. Sufren de un
divorcio espiritual, aunque no legal.
¿Quién va a levantarse y negar que estamos diciendo la verdad?
¿Por qué existe tanta crisis en los hogares? Incluso en hogares de algunos
pastores y líderes. ¿Dónde van a encontrar ayuda, consejo, orientación y
apoyo?
De ninguna manera quiero insinuar que toda pareja que pasa por
la experiencia de tener una sólida consejería prematrimonial tiene resueltos
todos sus problemas y tendrá un matrimonio de éxito. ¡Esto sería ingenuo!
Pero no podemos negar el gran valor que tiene el que un consejero pastoral
advierta a la pareja los peligros, problemas, decisiones, ajustes, etc. que
los dos, individualmente, tendrán que hacer para lograr un matrimonio no
sólo de éxito sino que sea para la gloria de Dios.
LA NECESIDAD
Al tratar de escribir sobre la gran necesidad que existe en
nuestras iglesias evangélicas de una buena, sólida y bíblica consejería
prematrimonial, me he encontrado con el problema de que no existen
estadísticas que puedan darme un fundamento para hablar de la necesidad.
América Latina es un continente pobre, cuyos países en muy contadas
ocasiones invierten dinero en estadísticas. Menos aún las iglesias
evangélicas pueden tomar de sus magros ingresos para emplearlos en averiguar
porcentajes y usarlos como base de mejoramiento social.
Así las cosas, tendremos que depender de lo que hemos observado
y experimentado en la práctica de la consejería prematrimonial a través de
nuestro largo peregrinaje en el ministerio cristiano.
Mi afán no es convencer a ningún pastor o líder que la necesidad
de consejería prematrimonial existe y es aguda. Creo que estamos todos de
acuerdo que hemos perdido décadas sin hacer algo que venga a aliviar esta
situación. Al presente contamos con varios recursos para mejorar este
vacío. Antes de analizarlos, principiemos por enumerar la necesidad que
existe:
1. El estado de crisis en los matrimonios hace que la consejería
prematrimonial sea una necesidad. Quiero aclarar que voy a estar usando la
palabra matrimonio refiriéndome a los matrimonios evangélicos. No creo que
nos cause ninguna sorpresa mencionar el resquebrajamiento de matrimonios
formados por inconversos, pues es de esperarse siendo que no conocen otro
estilo de vida. Habiendo aclarado esto, pasemos a considerar el punto
expresado. Mi esposo y yo llevamos casados cerca de 45 años. Él es muy
cariñoso y yo muy romántica. Siempre nos ha causado sorpresa la gran
cantidad de gente que nos hace comentarios acerca de nuestro matrimonio:
«¡Ustedes parecen novios!»; «¿Cómo hacen para mantenerse tan enamorados?»;
«¡Así quisiera yo que fuera mi matrimonio!
<< Inicio < Anterior 1 2 Siguiente > Final >> |